Un corazón recibió
la noche de las profundidades.
Un corazón se oscureció al nivel del fondo de un abismo que parecía interminable, al cual no entra ni un hilo de luz.
¿Por Qué?...
Cuando él anhelo a alguien por primera vez, recibió el primer empujón a la orilla, el cual lo llevó a lo profundo. Por suerte logró aferrarse a una parte de esa pared de tierra e intentó subir; en su intento, cuando encontró otro desliz en su vida, una gran mentira de sosiego en otra persona lo lleva más abajo y cuando pensó que iba seguir cayendo vio un borde y lo agarró.
Resulta que vio a alguien, única, al menos eso creía porque en cierta forma no lo era, pero eso fue lo que terminó amando de ella; era como la libertad encarnada, una libertad esclavizada o una esclavitud de las libertades, daba lo mismo; cuando la observaba una parte de él sonreía y al instante desaparecía. Su felicidad se extinguió hace tiempo, solo quedaron retrasos de él o sombras que desaparecieron en la oscuridad que apenas se ve por pequeños caminos de luz, pero aun así sonreía escasamente y en momentos raros genuinamente, pues se acomodó a reír mucho para que los demás, ni siquiera ella notara como una parte se oscureció en él, entre más cerca estaba de ella, iba cayendo un poco más.
¿Si él lo
sabía?; claro lo sabía.
Pero seguía
intentando, al menos solo estar cerca de ella, con eso bastaba, o eso pensaba,
pero sabía que eso lo llevaría a encadenar sus pasos, pues él era consciente de
lo que pasaba, incluso que su misma presencia era disonante al lado de ella;
llegó al punto de pelear, discutir, de hablar tranquilamente, o cualquier
interacción pero siempre llegaba a un límite que restringía cualquier cercanía;
solo esperó y esperó, pero no pasó nada, llego a ver muchos alrededor de ella,
pero se notaba que pocas veces él solo sonreía si alguien lo observaba, ya que
eran menos frecuente este gesto en su rostro.
Hasta que se extinguió…
El primer día de un trabajo bien hecho llevó a que la noche viera el detonante
de su caída final, ver como ella caminaba con alguien lentamente, ellos estando
cerca y las manos en movimiento se agarraron, él pensó que fue ella la que tuvo
la intención en ese momento con ese otro, mientras que él solo decidió verlos
irse y voltear la cara como si no hubiera pasado nada, y siguió hablando con
los que le rodeaban. Esa misma noche, llegó a su casa y decidió fumar toda la
caja de cigarrillos que llevaba consigo y cantar una canción inédita y única la
cual no se volverá escuchar.
Termina el
último y cuando vino la brisa de la noche, dijo: -“Que rico respirar el aire
frío de esta noche en este abismo”-
Al día
siguiente, le cogió su cabello, lo sacudió un poco, le dio su última sonrisa
genuina y se fue.

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